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domingo, 30 de septiembre de 2012

"Esto nos da más razones para seguir luchando"


Una semana más hemos salido a la calle a luchar por nuestros derechos. Derechos adquiridos durante años y que ahora, de un plumazo, pretenden arrebatarnos... a todos.

Respecto a las protestas y manifestaciones, siempre se leen barbaridades y contradicciones de todo tipo que hacen que el mensaje quede un poco disperso. Que si unos dicen 100.000 asistentes, otros 6.000 y gracias; que si los radicales quemaron contenedores, que si los antidisturbios pegaron a un abuelillo... Pero siempre se queda ahí, porque son números, fotos en un periódico que desaparecen al día siguiente para dar paso al futbolista de turno o al político que se niega a dimitir pese a haber sido imputado. Esta vez no, al menos para mí. Ya os comenté algo en el anterior post. Y es que esta vez el que sufrió de forma totalmente injustificada la agresión policial fue un compañero mío junto con una amiga suya.

Os dejo con la entrevista que les hicieron. Sinceramente el relato es terrorífico y lamentable.  
Nos citamos el sábado 29-S en la Plaza Tirso de Molina de Madrid. 
-¿Cómo estáis?, les pregunto al verles.
-Con mucha rabia, muy enfadada, pero a la vez muy agradecida ante tantos gestos de solidaridad --contesta de inmediato Ainhoa. 
Gabriel es ingeniero de telecomunicaciones. Ainhoa, comerciante y madre de dos hijas. Gabriel se acerca y le veo una marca en la cabeza cosida con seis grapas.
-Es uno de los golpes que me dio la policía con la porra.
Entramos en un bar y comenzamos a charlar. Durante tres horas, sin apenas descanso, relatan su arresto, el paso por los calabozos, la angustia del aislamiento, denuncian malos tratos. Ainhoa no puede evitar las lágrimas en un par de ocasiones:
-Pero nunca lloré delante de los polis.
La conversación fluye sola y sirve para que se cuenten sus experiencias en las celdas de la comisaría de Moratalaz. Dan importancia al más mínimo detalle. 
Ainhoa: Yo estuve en una celda de aislamiento, sola con otra compañera. La puerta era opaca, solo entraba la luz por una ventana ojo de buey. Gritábamos pero no nos oían. Así estuve los dos días. Como teníamos un wáter dentro, no nos permitían salir para nada. Gritaba tu nombre, Gabi, pero no me oías.
Gabriel: Es que yo estaba en el otro pasillo. En mi celda éramos siete y tenía rejas. Aunque las condiciones eran muy malas. Dormíamos en colchonetas, nos dieron siempre fabada de comer, solo fabada y galletas, sin agua, el agua nos la daban cuando salíamos al baño, imagínate la sed. A mí me negaron medicación. Pedí analgésicos, y nunca me los dieron. En una de las salidas al baño un poli me dijo con sorna: 
“Si, claro, abro la bolsa, meto la mano, saco una pastilla y te la tomas”. Insistí, pero no me los dio. Pedí asistencia médica y otro me la negó. Tengo su número de identificación.

Gabriel recibió un golpe en la cabeza de la policía. En primer plano, la brecha con 6 grapas que le colocaron en el hospital. (Olga Rodríguez)

La detención 
Aún nerviosos, con las emociones a flor de piel, van recomponiendo lo ocurrido en la noche del 25-S, cuando fueron arrestados en el Paseo del Prado de Madrid, cerca de la plaza Cibeles. Gabi retransmitió en directo su detención, a través de su teléfono móvil ( se puede ver aquí). 
En la grabación se oye cómo un policía les dice: "¡Al suelo, al puto suelo!". Poco después, un facultativo del Samur advierte que Gabi está herido: "Hay que ponerle grapas y al hospital, al hospital". 
Ainhoa: No hicimos nada. Habíamos estado en la manifestación, siempre sentadas, desde las siete de la tarde. Ya nos íbamos a ir, era tarde, las doce o así, estaba todo muy tranquilo, de hecho un grupo de gente sacó las cartas para sentarse a jugar en Neptuno.
Gabriel: De repente un poli dijo a otros: "Decidles que se vayan". Pero en vez de hacer eso, optaron por rodearnos, y nos obligaron a bajar por el Paseo del Prado hacia Cibeles, por el carril por el que pasaban coches. Había un señor y una señora de unos cincuenta años, caminábamos, nadie les tiró nada, todo normal, pero de repente la policía empezó a correr, y nosotros corrimos. Luego nos paramos. Yo me acerqué a un equipo del Samur que estaba atendiendo a un chico (se ve en la grabación). Había una chica joven que iba con el móvil, estaba escribiendo algo, el poli le dice no sé qué, ella contesta: "Sí, ya voy", y el policía dice: "¿Qué, me has contestado?". "No, que ya voy", dice ella. Que no me contestes, replica él y se acerca con la porra con un gesto que parecía que iba a darle, así que yo avancé dos pasos grabando con el teléfono, él se dio cuenta y retrocedió.
A: Y ahí me dijiste: Creo que acabo de salvar a esta chica de un porrazo. 
G: Sí. Luego volvieron a correr otra vez, sin ninguna razón, y nosotros corrimos.
A: Pero yo decidí pararme. Vi la inmensidad de la calle, estaba cansada, me bloqueé y paré. Recuerdo que Gabi me miró y dijo: ¿Qué haces? Le dije: No puedo, corre tú. Ahí me cogieron y vi cómo a él le daban un golpe en la cabeza con la porra.
G: También me dieron en el brazo.
A: Y a mí, en el brazo. Me tumbaron en el suelo, se sentaron encima mío para esposarme, me clavaron la rodilla, yo diciendo vale, vale, vale, vale, pero seguían clavándomela. 
G: Ahí es cuando a mí me dicen: Al suelo, al puto suelo. Fui yo el que se puso de rodillas antes de que me dijeran eso. Nunca opuse resistencia. Espero que alguna cámara de seguridad de la zona haya captado el momento bien. Me tumbaron, me cogieron por la nuca, yo estaba aturdido por el golpe en la cabeza.
Un reguero de sangre
A: Estábamos tumbados juntos sobre el asfalto, las caras a la misma altura, entonces miro a Gabi y veo que le sale sangre de la cabeza, mucha sangre, empieza a formarse un reguero, un charco. 
G: Yo también me di cuenta en ese instante y dije: ¡Estoy herido!  
‘Agachadita’
A: Nos pusieron las esposas y nos llevaron al lado de las furgonetas, agachándonos las cabezas, mirando hacia abajo, pero muy muy agachada iba yo, y me dijeron: "Pero no te levantes, es mejor que vayas así, agachadita, agachadita".
G: Hicieron un círculo en torno a nosotros, dijeron "tapadles con los escudos", nos pusieron de rodillas y luego nos llevaron entre dos furgonetas muy pegadas, nos daban de lleno las luces azules que parpadeaban y allí estuvimos de rodillas todo el rato, hasta que por fin el Samur me atiende. 
A: Yo les pregunté si me podía sentar y me dijeron que no. Cogieron mi documentación, y empezaron a reírse de mí, se reían todo el rato de mí. Miraron la foto del DNI y me dijeron: "Estás muy desmejorada ahora", se reían de todo, era un trato para humillar continuamente. 
Ainhoa se echa a llorar. "Es que tengo todo muy reciente aún", se disculpa. "Y mis hijas, dos días sin ellas, sin hablar con ellas... en fin". 
Se recompone rápidamente y añade: "Ayer mis hijas me dijeron que habían visto una peli mientras yo estaba en la cárcel, con total normalidad. Yo les dije que era un calabozo, no cárcel. Y ahora lo llaman la calabaza. Estuve en una calabaza", dice sonriendo. 
G: El Samur dijo que me tenían que llevar al hospital, pero los policías me metieron en un furgón y fui a la comisaría de Moratalaz con el resto de detenidos. 
A: Antes nos quitaron las mochilas. 
G: Es verdad. Desataron las tiras para no tener que quitarnos las esposas.
Bueno, iban a cortarlas, en plan bruto, pero les dijimos que no las rompieran, que era mejor que las desataran. No sé si fue en ese momento cuando metieron las piedras o ya en comisaría.
A: Mientras, seguían metiéndose conmigo. Con mucha mala leche, mucho cachondeo. Yo les decía ya vale, ya vale. Pero al menos no me vieron llorar.
Encapuchados
G: Íbamos en el furgón esposados y sin cinturón de seguridad, dábamos botes. Llegamos a la comisaría. Había muchos policías y muchos polis encapuchados, poli secreta. Había un montón. Nos pusieron contra la pared, de pie, y así estuvimos mucho tiempo, esposados. Era muy intimidatorio. 
A: Y ahí vuelven a llevarse nuestras mochilas. 
G: Sí. Y es probable que en ese momento metieran las piedras. O ahí, o si no antes, cuando nos quitaron las mochilas junto al furgón...
Se queda pensativo y continúa:
G: Después empezaron a llamarnos uno a uno. Nos decían de qué nos acusaban, nos pedían un número de teléfono del familiar al que queríamos que avisaran, porque nosotros no podíamos llamar a nadie, nos preguntaban qué abogado queríamos, y nos pedían firmar un papel. 
Piedras en la mochila
A: En mi caso empezaron a hacer 'inventario' de las cosas que llevaba en mi mochila. Les dije lo que llevaba, me preguntaron si llevaba armas, yo evidentemente dije que no, y entonces entra un poli y dice: ‘Esta es la que tiene piedras’. Y entonces yo, que estaba abriendo la mochila para mostrarles qué tenía, veo tres piedras. Tiro inmediatamente la mochila en un acto reflejo y me quedo flipada. Me callé. No supe decir más. Otro detenido me contó que un poli fuera dijo: ‘Mira la vasquita lo que tenía’. 
G: A mí me llevaron a una habitación, tuve que cruzar un pasillo lleno de polis y encapuchados, había tantos que se tenían que apartar para que pudiéramos pasar. En la habitación al principio el trato fue normal. Me pidieron que me quitara los cordones, el cinto, que sacara la cartera, el móvil. El cordón de la sudadera no salía, intentamos sacarlo pero se atascaba, así que un poli vino con un cuchillo grande, como un machete, y mirándome, mientras lo sostenía en la mano, me dijo: “No te muevas, no vaya a ser que te corte el cuello”. El tono que empleó no era amenazante, pero en ese contexto sonaba, como mínimo, extraño. Empezaron a sacar mis pertenencias e iban apuntando lo que sacaban. '¿Qué tienes en la mochila?', me preguntaron. Yo les dije: un cargador, una batería que siempre llevo de repuesto, unos cascos. Entonces abro la mochila y veo tres piedras.
A: Tres también, como yo. Qué casualidad. 
G: Yo al ver eso dije: 'Vaya tela'. Resoplé, me dio la risa pero de la angustia, y tardé un poco en reaccionar, parecía una pesadilla. Luego dije: Tres piedras que no estaban ahí antes. Pero no podía escucharles, me quedé en blanco. Entonces me pusieron un boli en la mano, me acercaron a un papel, y me dijeron: ¿Quieres firmar?, mientras tapaban la letra pequeña de la hoja. “Voy a leerlo antes”, dije. “¿Firmas o no?. Aquí no estás para leer”, contestaron. Y no firmé. Menos mal. 
A: A todo esto seguíamos siempre de pie, no dejaron sentarse a nadie, ni a Gabi, que tenía la brecha en la cabeza y aún no le habían cosido. 
G: Al cabo de un rato vinieron dos polis nacionales y me llevaron al hospital. Antes de irnos, un antidisturbios les preguntó a qué hospital me iban a llevar. Ellos dijeron que al Gregorio Marañón, que es el que quedaba más cerca. El otro les dice que mejor otro hospital, no recuerdo cuál mencionó, porque en el Gregorio ‘no siempre nos tratan muy bien’, refiriéndose a ellos, a la poli. Pero estos me llevaron al Gregorio. En el parte queda claro que tengo herida y golpe de porra. 
A: Mientras tanto, yo estaba en la comisaría, me llevaron a una habitación con una médica, me vio tan nerviosa que cerró la puerta, me dolía el codo, estaba esposada, la doctora me dijo que tenía que tomar analgésicos para el dolor, que me lo tomara en cuanto saliera de allí, y yo ahí me puse a llorar, diciéndole que no sabía cuándo iba a salir porque me habían colocado piedras en la mochila. Me desahogué mucho con ella, fue muy amable.
Los calabozos 
A: En torno a las cinco de la madrugada nos metieron en el calabozo. A mí en la celda incomunicada, al fondo del todo, con una chica que tenía varias heridas y un ojo mal. Es la chica que estaba en el bar que se ha hecho tan famoso porque el dueño no dejó entrar a los polis. Ella salió y la tiraron. Necesitaba atención médica, gotas en el ojo, porque le temblaba, pero tardaron mucho en dárselas. Para que nos oyeran los polis teníamos que pegarnos mucho al ojo de buey de la puerta, yo gritaba y gritaba, pidiendo agua y medicinas, pero no venían nunca.
G: En mi celda, que no tenía puerta opaca, sino rejas, sí nos oían, pero no nos hacían caso. Teníamos que gritar y gritar pidiendo agua, medicinas, comida... Pero el agua solo era tres veces al día, la comida siempre fue fabada, sin agua, y las medicinas nunca llegaron. 
A: Acabo de acordarme que al llevarme al calabozo, dos polis leyeron mi parte y me dijeron: “Pero si no te hemos pegado, te has caído tú solita, esto te los has hecho tú sola”. Y luego es cuando se llevaron el parte, y yo pensé: “A ver qué van a poner ahora”. Pregunté por mi informe y una policía rubia me contestó: “Tú sabrás dónde lo has puesto”. ¡Y yo estaba esposada, con las manos inmovilizadas! Esa mujer era tremenda. Nos decía: “¿Qué creéis, que soy vuestra profesora de matemáticas? Callaros!” Un chico preguntó si podía ir al baño y ella le contestó: "¿Y quieres que te la sujete?” Decía cosas como “¿estáis cansados? No os quejéis, que yo también estoy cansada, que llevo aquí muchas horas”. Y al chico que se desmayó, le dijo luego: “Pero qué haces sentado, nos ves a los demás sentados? Venga, de pie”.
Sin manta, sin analgésicos
G: Era tremenda. Cuando yo llegué del hospital empecé a sangrar otra vez por la cabeza, pedí atención médica y me dijo: “Acabas de volver, así que te aguantas, que no vas a ir otra vez”. En la celda pedí una manta y no me la dieron, a otros sí, pero yo me quedé sin manta. Pasé mucho frío la primera noche y mucho calor la segunda. Había un poli amable que se preocupaba por apagarnos la luz por la noche, pero a los dos minutos llegaba uno que tenía muy mala leche y nos la encendía. 
A: Yo me derrumbé el segundo día, cuando vi que no salíamos por la mañana. Pedí tantas veces hablar con mis hijas... pero nada, claro. También pedí que no me dieran siempre fabada. Y me dijeron: Hay mucha gente que no tiene ni fabada. Y yo contesté: Ya, por eso estuve ayer en la calle manifestándome. 
G: Imagínate cómo estaba mi celda, siete tipos dos días sin ducharse, comiendo solo fabada.
A: No teníamos bolígrafo, así que cogí la pegatina del paquete de la comida, con los dientes recorté los números de la fecha de caducidad y del código de barras para componer un pequeño puzzle con el número de teléfono de Javier (su marido) y los pegué en la ropa de mi compañera de celda, por si salía antes que yo, para que le llamara. Porque seguía sin tener claro si le habían avisado o no. Y de hecho, no le avisaron hasta las ocho y pico de la mañana del miércoles, es decir, casi nueve horas después de mi detención. 
G: En mi celda alguna vez cantamos ‘libertad, libertad’, o ‘el pueblo unido, jamás será vencido”. Por fin el jueves por la tarde nos trasladaron en furgones a los juzgados de Plaza de Castilla. Tenía la sensación de que habíamos pasado allí mucho más de dos días... qué largo se hizo.
La salida 
G: El furgón que nos llevó a los juzgados estaba empapado de agua y olía a un producto de limpieza muy fuerte, me mareé por el camino, pero al llegar a los juzgados escuché gritos por un megáfono, por una rendija distinguí a tres personas de la asamblea de Carabanchel que nos esperaban, y ahí me vine arriba. 
A: Y yo.
G: En los juzgados escuchamos el atestado policial. Todos nos quedamos muy sorprendidos. Recuerdo a un hombre de cuarenta años, con americana, pantalón de traje, que se quedó en shock al escuchar sus cargos. A mí me acusaron de resistencia. Según el parte, yo iba como liderando a gente para cortar el tráfico en el Paseo del Prado. Dice algo así como que la policía nos dijo tranquilamente y de buenas maneras que nos apartáramos a la acera. Que yo tiré piedras, que a uno le golpeé fuertemente en el pecho, y que todos los polis vieron sin duda que era yo el que lanzaba piedras. Que me dijeron “alto, policía!”, que fueron a retenerme, que yo me resistí violentamente y tuvieron que emplear la fuerza justa y necesaria para reducirme. Eso es lo que dice el atestado. No tengo palabras. 
A: Hay una chica que se puso las manos en la cabeza cuando la detuvieron, y tiene las manos hinchadas por eso, porque le dieron en las manos, ¡a la que acusan de tener una maza! Es increíble. 
G: En fin. Luego nos pusieron en libertad. Yo abracé una a una a todas las personas que conocía, al salir. Qué importante fue que estuvieran recibiéndonos... Eran las once y media de la noche, pero allí estaban. 
Por qué se manifestaron
G: ¿Por qué fui a la manifestación? Por la situación política, económica y social. Porque hay una clase oligárquica que controla todo, disfrazada de democracia, en la que los ciudadanos no importamos nada. 
A: Yo por mis hijas. Mucha gente me dice que es mejor que me quede en casa, porque tengo dos hijas pequeñas, pero precisamente por eso salgo, porque mis hijas no se merecen esto. 
G: Algún abogado ha dicho que el auto es una vergüenza como auto en sí. Yo eso no lo sé. Lo que sí sé es que los delitos que me atribuyen no son solo mentira, sino denigrantes. Hay un cuerpo solo para ejercer la violencia ‘legal’, para reprimir en nombre de la clase dominante, para seguir perpetuando un sistema de clases. Hay que investigar esta impunidad. Se escudan en que es su trabajo. Pero yo no culpo solo al que me golpea, culpo al secretario del sindicato, el que dijo lo de leña y punto, culpo a la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que viene a decir que nos pegan para hacer cumplir la ley, y culpo al Ministerio del Interior. 
A: Es un entramado que se retroalimenta, dicen ‘yo solo recibo órdenes’, y hay así una evasión de responsabilidades. Si a nosotros nos han tratado así, imagina cómo tratan a gente que no tiene nada ni a nadie detrás.
"Esto nos da más razones para seguir luchando"
G: Sé que no soy el primero ni seré el último, esto ha pasado antes y con anteriores gobiernos, pero sí es cierto que en estos últimos diez meses se nota claramente el crecimiento de la represión, con cargas, multas e identificaciones. 
A: Yo de hecho he dejado de llevar a mis hijas a las manifestaciones.
G: Creo, o espero al menos, que va a crecer la organización ciudadana al margen de las instituciones. Yo no iba con intención de tomar el Congreso, porque no iba a servir de nada. Iba para demostrar mi enfado, sobre todo después de que hubieran imputado a varias personas por el simple hecho de participar en una asamblea. El método no debe ser la toma del poder, tiene que ir de abajo a arriba, a través de la cohesión social y la organización. 
A: La lucha en los barrios debe seguir adelante, organizándonos, pero manifestarse y salir a la calle también es importante y complementario. Yo tampoco iba a tomar el Congreso, ni yo, ni nadie. 
G: Ahora con la cabeza abierta y piedras que me han colocado en la mochila, ¿cómo me voy a quedar en casa? 
A: Esto nos da más razones para seguir luchando. Si piensan que nos van a amedrantar, se  equivocan.
El 29S
Ya en la noche de este sábado 29S, retomamos la conversación. Gabriel no ha ido a la manifestación, pero la sigue a través de Internet: 
-Esto es emocionante, hay más gente que el 25S. Pero estoy preocupado, he visto que la policía ha puesto muchos problemas a los medios de comunicación para trabajar y me temo que va a haber cargas otra vez. Lo que demuestra este 29S es que no pueden callar a la gente. Y mira que se empeñan, intentando criminalizar las protestas. Ahora dice la delegada del Gobierno que iban a ir 500 radicales a la concentración. Digo yo que si estás trabajando para que no haya radicales, no lo anuncias a bombo y platillo, a no ser que la estrategia sea querer empañar la imagen del 25S o del 29S.
Escrito por Olga Rodríguez (eldiario.es)

Mucho ánimo a toda la gente detenida y agredida injustamente estos días en las manifestaciones.

Una última cosa. Ayer me tocó correr un poco (la tendiditis se olvida cuando el motivo de la carrera no es puramente ocio). Le dije a un amigo listo de mí que en caso de carga yo lo primero que haría sería meterme en un bar o una tienda. Error.




Así acabaron las dos últimas chicas que sacaron del bar en Huertas. Ahí es nada...




miércoles, 18 de abril de 2012

Obsolescencia programada


Estoy seguro que algún despistado se preguntara ¿y eso qué es?. Pues la respuesta la damos esta tarde en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial de Madrid con la proyección del documental Comprar, tirar, comprar: La historia secreta de la obsolescencia programada

Reconozco que el título suena un poco a conspiración, pero es que de eso se trata. La obsolescencia programada es una campaña coordinada a lo largo de décadas por parte del mundo industrial-empresarial para crear unas necesidades de consumo mediante la fabricación de productos que dejan de funcionar o tener valor acortando la vida útil de estos de forma sistemática. 

Después de la proyección hablaremos un rato sobre el tema y si nos quedamos con ganas de más, podemos seguir con el debate en la cafetería. La Escuela está en Ronda de Valencia, 2 (Madrid), metro Embajadores. ¡Os esperamos!

Os dejo el cartelito de la convocatoria, que me ha quedado muy chulo (no tengo abuela)

Y para los que no podáis asistir el docu completo:




jueves, 22 de marzo de 2012

Día Mundial del Agua


Si os he visto hace poco, seguro que os he comentado (alguno diréis que braseado, jeje) que hoy es el Día Mundial del Agua. Casi 800 millones de personas carecen de un acceso a agua potable. Y cuando digo esto último no me refiero a un grifo que por arte de magia sale agua (porque sí chavalada, para la mucha gente del Sur es magia), me refiero en muchas ocasiones a charcas donde ninguno de a nosotros se nos ocurriría pegar un trago.

La carencia de un acceso de agua cercano y con un mínimo de calidad es esencial para el desarrollo de cualquier individuo, de cualquier sociedad. Por ello, y aunque parezca mentira, hace menos de dos años la Asamblea General de las Naciones Unidas declaro el derecho al agua potable y el saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de los derechos humanos. Y sí, el saneamiento no va de paquete, es igual de importante que el derecho al abastecimiento de agua. Más de 2500 millones de personas, se dice pronto, no tienen acceso a saneamiento, es decir, una letrina. 

Pero tampoco quiero ser cenizo. El otro día desde Ongawa  promovieron una actividad para concienciar y visibilizar el problema del agua. Pues aquí están las fotos:

Detallazo de poner Ongawa bien grande para tapar a la persona... no se ha notado.

Ojo que las A son distintas, nos lo curramos bien currado con el frío que hacía.

Definitivamente hacer olas no es lo nuestro

La verdad es que han quedado bien chulas, no confiaba yo mucho en el resultado viendo la coordinación que teníamos :) 

Y aprovechando el tema, recuerdo que aquí en el norte también tenemos otros problemas derivados del agua:




miércoles, 14 de marzo de 2012

Tú marcas la diferencia


El 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua. Haz que este derecho se respete... porque todos y todas podemos marcar la diferencia.

¡Únete a la ola por el Derecho Humano al Agua!



http://www.unetealaoladelagua.org/ 
#50litros 
http://50litrosdeaguadiarios.wordpress.com/ 

viernes, 10 de febrero de 2012

Dirigiendo una empresa internacional


¿Quieres dirigir una empresa en plena expansión internacional durante 5 minutos? Entra en www.dirigetuempresa.com

Ongawa en Movimiento ha sacado una aplicación web para simular algunas de las problemáticas que una empresa se encuentra cuando se expande a África y la toma de decisiones que ello conlleva. Puede que para algunos sea capitán Obvio, pero si se es sincer@, realmente dudaréis en alguna de las respuestas, toy seguro.


     ONGAWA en Movimiento


Ahora tú diriges la empresa
Acaban de ofrecerte el puesto de máxima responsabilidad en una empresa con presencia internacional. Tendrás que tomar las riendas del negocio, incluidas las actividades en varios países de África, América Latina y Asia. Los objetivos e impactos de su actividad dependerán en gran medida de ti, de qué decisiones tomes y de qué camino consideres mejor.

Si aceptas este reto, entra en 
www.dirigetuempresa.com para continuar.

Una vez que hayas participado, si quieres hacer más, puedes:
  • Difundir esta iniciativa entre tus amigos, familiares y conocidos, especialmente si trabajan en empresas con negocios en países del Sur.
  • Difundirla también en redes sociales, por ejemplo, con el siguiente texto:¿Quieres dirigir una empresa en plena expansión internacional durante 5 minutos? Entra en www.dirigetuempresa.com.
  • Leer y difundir el decálogo del programa Compromiso y Desarrollo.
  • Suscribirte al boletín del programa pinchando aquí.
  • Si tienes una página web o blog, puedes poner un banner que enlace a esta iniciativa. Puedes descargarlo pinchando aquí.
 ¡Muchas gracias por tu participación!
Copyright © 2012 ONGAWA, All rights reserved. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Cineforum ONGAWA


Siento ser un desastre, pero es que no me da tiempo... ¡no me da! Bueno, al turrón... 

Hoy el grupo ONGAWA-EUITI os invita a todos a un Cineforum en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial (y en ocasiones papiroflexia). Se proyectará el documental "La poderosa agricultura europea", un fascinante relato de cómo las políticas agrarias de nuestra querida Europa son contraproducentes en los países que la forman y sobre todo en terceros, donde destruyen completamente el sector agrícola, tan fundamental en la base de una economía en desarrollo. 

Si queréis y/o podéis acercaros, la dirección es Ronda de Valencia número 2 (el edificio horrible de color indescriptible, no tiene pérdida) y se proyectará en el Aula de Audiovisuales, que se encuentra en el sótano a la izquierda según se entra, a las 15:30h. Si no lo encontráis, toque al móvil y me salgo a buscaros al hall. ¡Más facilidades imposible!



miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡Actívate!


Bueno, supongo que muchos ya sabéis que ando metido en voluntariado desde hace ya un año (la virgen como pasa el tiempo...). Y sinceramente, en todos estos años de vida universitaria, y son ya unos cuantos, creo que es la mejor decisión que he tomado. Hay vida más allá de los libros, becas, trabajo y demás historias. Mi consejo del día: ¡Hazte voluntario!


En este vídeo te contamos qué es el Grupo Universidad de ONGAWA y cómo trabaja para hacer que la Universidad sea un lugar más comprometido en la lucha contra la pobreza. Actívate. Únete al Grupo Universidad e ONGAWA.
Más información en universidad@ongawa.org

viernes, 9 de diciembre de 2011

Campaña Intermón Oxfam


Esta mañana vía Twitter me ha llegado la nueva campaña de Intermón Oxfam "CRECE".

Mil millones de personas se van a dormir con hambre. Son muchas las causas que mantienen un sistema de alimentación mundial insostenible e injusto. Sabemos que otra manera de producir, de consumir y de compartir permitirá salvar vidas y cuidar el planeta que nos alimenta. Esto es lo que perseguimos con la campaña CRECE.



Y aprovecho para adelantaros en primicia (redoble de tambores) que si nada lo impide, en un par de semanas, seguramente el día 20, tendremos el primer Cineforum de la temporada de Ongawa EUITI, con la proyección del documental La poderosa agricultura europea. Sobra decir que estáis todos invitados y que seguramente habrá algo de comida... Ya iré colgando más información en cuanto sepa algo.

Y sí, sigo siendo un yonki del Canal de Historia...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Fin de semana ingenieril


Después de una noche rodeado de ingenieros de varias ramas celebrando San Pei, uno llega a varias conclusiones:
  • Algo me decía que Pei no era un nombre LOL!
  • Ya no podré decir: "yo nunca hablo de ingeniería cuando estoy con mis amigos"
  • El ratio ingeniero/ingeniera no será el mismo entre escuelas, pero sí en los encuentros... bajito, bajito.
  • Con diferencia y de lejos, los más frikis de todos son los telecos (y lo que aprendí yo anoche).
  • Los piques interescuelas no existen prácticamente, pero intraescuelas es brutal, jajaja. Y es que siempre ha habido especialidades y especialidades... Y si no que se lo pregunten a Victor!
  • Y por último, ya he descubierto el potencial (y bastante peligroso por cierto) de Twitter. 
Y claro, después de una noche así, uno no puede postear más que chorradas al mismo nivel. Hoy un invento que podríamos catalogar de diamante en bruto, pero que estoy seguro que acabará funcionando, jajaja.



Y esta noche cena euitera... ufff ¡qué duro! :)


viernes, 11 de noviembre de 2011

Derecho Humano al Saneamiento


2.600 millones de personas, alrededor del 40% de la población mundial, no tienen garantizado el acceso al saneamiento, lo que tiene importantes consecuencias sobre la salud de las poblaciones más vulnerables.

En este vídeo de ONGAWA (antes Ingeniería sin fronteras ApD) te contamos las causas y consecuencias de la falta de saneamiento y cómo podemos contribuir a solucionar este problema.