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sábado, 6 de octubre de 2012

¿Dónde está la democracia?


Ha pasado ya una semana y en los medios de comunicación ya apenas aparecen comentarios sobre el 25S o el 29S y los abusos que se cometieron esos días. La gente tampoco ya lo comenta en los bares o en su trabajo... Pero el problema sigue ahí, presente en el día a día y hay que seguir denunciándolo. 

En uno de los vídeos de las razzias policiales de aquellos días escuché como un chico no hacía más que repetir una y otra vez tras haber sido agredido en el interior de un bar de Huertas "¿Es esto una democracia?". Si tuviera delante a aquel chaval le diría que viera este vídeo de José Saramago y que tratara de responder a aquella pregunta...




En la próxima entrada prometo cambiar de temática, más que nada porque si no me va a salir una úlcera!


domingo, 30 de septiembre de 2012

"Esto nos da más razones para seguir luchando"


Una semana más hemos salido a la calle a luchar por nuestros derechos. Derechos adquiridos durante años y que ahora, de un plumazo, pretenden arrebatarnos... a todos.

Respecto a las protestas y manifestaciones, siempre se leen barbaridades y contradicciones de todo tipo que hacen que el mensaje quede un poco disperso. Que si unos dicen 100.000 asistentes, otros 6.000 y gracias; que si los radicales quemaron contenedores, que si los antidisturbios pegaron a un abuelillo... Pero siempre se queda ahí, porque son números, fotos en un periódico que desaparecen al día siguiente para dar paso al futbolista de turno o al político que se niega a dimitir pese a haber sido imputado. Esta vez no, al menos para mí. Ya os comenté algo en el anterior post. Y es que esta vez el que sufrió de forma totalmente injustificada la agresión policial fue un compañero mío junto con una amiga suya.

Os dejo con la entrevista que les hicieron. Sinceramente el relato es terrorífico y lamentable.  
Nos citamos el sábado 29-S en la Plaza Tirso de Molina de Madrid. 
-¿Cómo estáis?, les pregunto al verles.
-Con mucha rabia, muy enfadada, pero a la vez muy agradecida ante tantos gestos de solidaridad --contesta de inmediato Ainhoa. 
Gabriel es ingeniero de telecomunicaciones. Ainhoa, comerciante y madre de dos hijas. Gabriel se acerca y le veo una marca en la cabeza cosida con seis grapas.
-Es uno de los golpes que me dio la policía con la porra.
Entramos en un bar y comenzamos a charlar. Durante tres horas, sin apenas descanso, relatan su arresto, el paso por los calabozos, la angustia del aislamiento, denuncian malos tratos. Ainhoa no puede evitar las lágrimas en un par de ocasiones:
-Pero nunca lloré delante de los polis.
La conversación fluye sola y sirve para que se cuenten sus experiencias en las celdas de la comisaría de Moratalaz. Dan importancia al más mínimo detalle. 
Ainhoa: Yo estuve en una celda de aislamiento, sola con otra compañera. La puerta era opaca, solo entraba la luz por una ventana ojo de buey. Gritábamos pero no nos oían. Así estuve los dos días. Como teníamos un wáter dentro, no nos permitían salir para nada. Gritaba tu nombre, Gabi, pero no me oías.
Gabriel: Es que yo estaba en el otro pasillo. En mi celda éramos siete y tenía rejas. Aunque las condiciones eran muy malas. Dormíamos en colchonetas, nos dieron siempre fabada de comer, solo fabada y galletas, sin agua, el agua nos la daban cuando salíamos al baño, imagínate la sed. A mí me negaron medicación. Pedí analgésicos, y nunca me los dieron. En una de las salidas al baño un poli me dijo con sorna: 
“Si, claro, abro la bolsa, meto la mano, saco una pastilla y te la tomas”. Insistí, pero no me los dio. Pedí asistencia médica y otro me la negó. Tengo su número de identificación.

Gabriel recibió un golpe en la cabeza de la policía. En primer plano, la brecha con 6 grapas que le colocaron en el hospital. (Olga Rodríguez)

La detención 
Aún nerviosos, con las emociones a flor de piel, van recomponiendo lo ocurrido en la noche del 25-S, cuando fueron arrestados en el Paseo del Prado de Madrid, cerca de la plaza Cibeles. Gabi retransmitió en directo su detención, a través de su teléfono móvil ( se puede ver aquí). 
En la grabación se oye cómo un policía les dice: "¡Al suelo, al puto suelo!". Poco después, un facultativo del Samur advierte que Gabi está herido: "Hay que ponerle grapas y al hospital, al hospital". 
Ainhoa: No hicimos nada. Habíamos estado en la manifestación, siempre sentadas, desde las siete de la tarde. Ya nos íbamos a ir, era tarde, las doce o así, estaba todo muy tranquilo, de hecho un grupo de gente sacó las cartas para sentarse a jugar en Neptuno.
Gabriel: De repente un poli dijo a otros: "Decidles que se vayan". Pero en vez de hacer eso, optaron por rodearnos, y nos obligaron a bajar por el Paseo del Prado hacia Cibeles, por el carril por el que pasaban coches. Había un señor y una señora de unos cincuenta años, caminábamos, nadie les tiró nada, todo normal, pero de repente la policía empezó a correr, y nosotros corrimos. Luego nos paramos. Yo me acerqué a un equipo del Samur que estaba atendiendo a un chico (se ve en la grabación). Había una chica joven que iba con el móvil, estaba escribiendo algo, el poli le dice no sé qué, ella contesta: "Sí, ya voy", y el policía dice: "¿Qué, me has contestado?". "No, que ya voy", dice ella. Que no me contestes, replica él y se acerca con la porra con un gesto que parecía que iba a darle, así que yo avancé dos pasos grabando con el teléfono, él se dio cuenta y retrocedió.
A: Y ahí me dijiste: Creo que acabo de salvar a esta chica de un porrazo. 
G: Sí. Luego volvieron a correr otra vez, sin ninguna razón, y nosotros corrimos.
A: Pero yo decidí pararme. Vi la inmensidad de la calle, estaba cansada, me bloqueé y paré. Recuerdo que Gabi me miró y dijo: ¿Qué haces? Le dije: No puedo, corre tú. Ahí me cogieron y vi cómo a él le daban un golpe en la cabeza con la porra.
G: También me dieron en el brazo.
A: Y a mí, en el brazo. Me tumbaron en el suelo, se sentaron encima mío para esposarme, me clavaron la rodilla, yo diciendo vale, vale, vale, vale, pero seguían clavándomela. 
G: Ahí es cuando a mí me dicen: Al suelo, al puto suelo. Fui yo el que se puso de rodillas antes de que me dijeran eso. Nunca opuse resistencia. Espero que alguna cámara de seguridad de la zona haya captado el momento bien. Me tumbaron, me cogieron por la nuca, yo estaba aturdido por el golpe en la cabeza.
Un reguero de sangre
A: Estábamos tumbados juntos sobre el asfalto, las caras a la misma altura, entonces miro a Gabi y veo que le sale sangre de la cabeza, mucha sangre, empieza a formarse un reguero, un charco. 
G: Yo también me di cuenta en ese instante y dije: ¡Estoy herido!  
‘Agachadita’
A: Nos pusieron las esposas y nos llevaron al lado de las furgonetas, agachándonos las cabezas, mirando hacia abajo, pero muy muy agachada iba yo, y me dijeron: "Pero no te levantes, es mejor que vayas así, agachadita, agachadita".
G: Hicieron un círculo en torno a nosotros, dijeron "tapadles con los escudos", nos pusieron de rodillas y luego nos llevaron entre dos furgonetas muy pegadas, nos daban de lleno las luces azules que parpadeaban y allí estuvimos de rodillas todo el rato, hasta que por fin el Samur me atiende. 
A: Yo les pregunté si me podía sentar y me dijeron que no. Cogieron mi documentación, y empezaron a reírse de mí, se reían todo el rato de mí. Miraron la foto del DNI y me dijeron: "Estás muy desmejorada ahora", se reían de todo, era un trato para humillar continuamente. 
Ainhoa se echa a llorar. "Es que tengo todo muy reciente aún", se disculpa. "Y mis hijas, dos días sin ellas, sin hablar con ellas... en fin". 
Se recompone rápidamente y añade: "Ayer mis hijas me dijeron que habían visto una peli mientras yo estaba en la cárcel, con total normalidad. Yo les dije que era un calabozo, no cárcel. Y ahora lo llaman la calabaza. Estuve en una calabaza", dice sonriendo. 
G: El Samur dijo que me tenían que llevar al hospital, pero los policías me metieron en un furgón y fui a la comisaría de Moratalaz con el resto de detenidos. 
A: Antes nos quitaron las mochilas. 
G: Es verdad. Desataron las tiras para no tener que quitarnos las esposas.
Bueno, iban a cortarlas, en plan bruto, pero les dijimos que no las rompieran, que era mejor que las desataran. No sé si fue en ese momento cuando metieron las piedras o ya en comisaría.
A: Mientras, seguían metiéndose conmigo. Con mucha mala leche, mucho cachondeo. Yo les decía ya vale, ya vale. Pero al menos no me vieron llorar.
Encapuchados
G: Íbamos en el furgón esposados y sin cinturón de seguridad, dábamos botes. Llegamos a la comisaría. Había muchos policías y muchos polis encapuchados, poli secreta. Había un montón. Nos pusieron contra la pared, de pie, y así estuvimos mucho tiempo, esposados. Era muy intimidatorio. 
A: Y ahí vuelven a llevarse nuestras mochilas. 
G: Sí. Y es probable que en ese momento metieran las piedras. O ahí, o si no antes, cuando nos quitaron las mochilas junto al furgón...
Se queda pensativo y continúa:
G: Después empezaron a llamarnos uno a uno. Nos decían de qué nos acusaban, nos pedían un número de teléfono del familiar al que queríamos que avisaran, porque nosotros no podíamos llamar a nadie, nos preguntaban qué abogado queríamos, y nos pedían firmar un papel. 
Piedras en la mochila
A: En mi caso empezaron a hacer 'inventario' de las cosas que llevaba en mi mochila. Les dije lo que llevaba, me preguntaron si llevaba armas, yo evidentemente dije que no, y entonces entra un poli y dice: ‘Esta es la que tiene piedras’. Y entonces yo, que estaba abriendo la mochila para mostrarles qué tenía, veo tres piedras. Tiro inmediatamente la mochila en un acto reflejo y me quedo flipada. Me callé. No supe decir más. Otro detenido me contó que un poli fuera dijo: ‘Mira la vasquita lo que tenía’. 
G: A mí me llevaron a una habitación, tuve que cruzar un pasillo lleno de polis y encapuchados, había tantos que se tenían que apartar para que pudiéramos pasar. En la habitación al principio el trato fue normal. Me pidieron que me quitara los cordones, el cinto, que sacara la cartera, el móvil. El cordón de la sudadera no salía, intentamos sacarlo pero se atascaba, así que un poli vino con un cuchillo grande, como un machete, y mirándome, mientras lo sostenía en la mano, me dijo: “No te muevas, no vaya a ser que te corte el cuello”. El tono que empleó no era amenazante, pero en ese contexto sonaba, como mínimo, extraño. Empezaron a sacar mis pertenencias e iban apuntando lo que sacaban. '¿Qué tienes en la mochila?', me preguntaron. Yo les dije: un cargador, una batería que siempre llevo de repuesto, unos cascos. Entonces abro la mochila y veo tres piedras.
A: Tres también, como yo. Qué casualidad. 
G: Yo al ver eso dije: 'Vaya tela'. Resoplé, me dio la risa pero de la angustia, y tardé un poco en reaccionar, parecía una pesadilla. Luego dije: Tres piedras que no estaban ahí antes. Pero no podía escucharles, me quedé en blanco. Entonces me pusieron un boli en la mano, me acercaron a un papel, y me dijeron: ¿Quieres firmar?, mientras tapaban la letra pequeña de la hoja. “Voy a leerlo antes”, dije. “¿Firmas o no?. Aquí no estás para leer”, contestaron. Y no firmé. Menos mal. 
A: A todo esto seguíamos siempre de pie, no dejaron sentarse a nadie, ni a Gabi, que tenía la brecha en la cabeza y aún no le habían cosido. 
G: Al cabo de un rato vinieron dos polis nacionales y me llevaron al hospital. Antes de irnos, un antidisturbios les preguntó a qué hospital me iban a llevar. Ellos dijeron que al Gregorio Marañón, que es el que quedaba más cerca. El otro les dice que mejor otro hospital, no recuerdo cuál mencionó, porque en el Gregorio ‘no siempre nos tratan muy bien’, refiriéndose a ellos, a la poli. Pero estos me llevaron al Gregorio. En el parte queda claro que tengo herida y golpe de porra. 
A: Mientras tanto, yo estaba en la comisaría, me llevaron a una habitación con una médica, me vio tan nerviosa que cerró la puerta, me dolía el codo, estaba esposada, la doctora me dijo que tenía que tomar analgésicos para el dolor, que me lo tomara en cuanto saliera de allí, y yo ahí me puse a llorar, diciéndole que no sabía cuándo iba a salir porque me habían colocado piedras en la mochila. Me desahogué mucho con ella, fue muy amable.
Los calabozos 
A: En torno a las cinco de la madrugada nos metieron en el calabozo. A mí en la celda incomunicada, al fondo del todo, con una chica que tenía varias heridas y un ojo mal. Es la chica que estaba en el bar que se ha hecho tan famoso porque el dueño no dejó entrar a los polis. Ella salió y la tiraron. Necesitaba atención médica, gotas en el ojo, porque le temblaba, pero tardaron mucho en dárselas. Para que nos oyeran los polis teníamos que pegarnos mucho al ojo de buey de la puerta, yo gritaba y gritaba, pidiendo agua y medicinas, pero no venían nunca.
G: En mi celda, que no tenía puerta opaca, sino rejas, sí nos oían, pero no nos hacían caso. Teníamos que gritar y gritar pidiendo agua, medicinas, comida... Pero el agua solo era tres veces al día, la comida siempre fue fabada, sin agua, y las medicinas nunca llegaron. 
A: Acabo de acordarme que al llevarme al calabozo, dos polis leyeron mi parte y me dijeron: “Pero si no te hemos pegado, te has caído tú solita, esto te los has hecho tú sola”. Y luego es cuando se llevaron el parte, y yo pensé: “A ver qué van a poner ahora”. Pregunté por mi informe y una policía rubia me contestó: “Tú sabrás dónde lo has puesto”. ¡Y yo estaba esposada, con las manos inmovilizadas! Esa mujer era tremenda. Nos decía: “¿Qué creéis, que soy vuestra profesora de matemáticas? Callaros!” Un chico preguntó si podía ir al baño y ella le contestó: "¿Y quieres que te la sujete?” Decía cosas como “¿estáis cansados? No os quejéis, que yo también estoy cansada, que llevo aquí muchas horas”. Y al chico que se desmayó, le dijo luego: “Pero qué haces sentado, nos ves a los demás sentados? Venga, de pie”.
Sin manta, sin analgésicos
G: Era tremenda. Cuando yo llegué del hospital empecé a sangrar otra vez por la cabeza, pedí atención médica y me dijo: “Acabas de volver, así que te aguantas, que no vas a ir otra vez”. En la celda pedí una manta y no me la dieron, a otros sí, pero yo me quedé sin manta. Pasé mucho frío la primera noche y mucho calor la segunda. Había un poli amable que se preocupaba por apagarnos la luz por la noche, pero a los dos minutos llegaba uno que tenía muy mala leche y nos la encendía. 
A: Yo me derrumbé el segundo día, cuando vi que no salíamos por la mañana. Pedí tantas veces hablar con mis hijas... pero nada, claro. También pedí que no me dieran siempre fabada. Y me dijeron: Hay mucha gente que no tiene ni fabada. Y yo contesté: Ya, por eso estuve ayer en la calle manifestándome. 
G: Imagínate cómo estaba mi celda, siete tipos dos días sin ducharse, comiendo solo fabada.
A: No teníamos bolígrafo, así que cogí la pegatina del paquete de la comida, con los dientes recorté los números de la fecha de caducidad y del código de barras para componer un pequeño puzzle con el número de teléfono de Javier (su marido) y los pegué en la ropa de mi compañera de celda, por si salía antes que yo, para que le llamara. Porque seguía sin tener claro si le habían avisado o no. Y de hecho, no le avisaron hasta las ocho y pico de la mañana del miércoles, es decir, casi nueve horas después de mi detención. 
G: En mi celda alguna vez cantamos ‘libertad, libertad’, o ‘el pueblo unido, jamás será vencido”. Por fin el jueves por la tarde nos trasladaron en furgones a los juzgados de Plaza de Castilla. Tenía la sensación de que habíamos pasado allí mucho más de dos días... qué largo se hizo.
La salida 
G: El furgón que nos llevó a los juzgados estaba empapado de agua y olía a un producto de limpieza muy fuerte, me mareé por el camino, pero al llegar a los juzgados escuché gritos por un megáfono, por una rendija distinguí a tres personas de la asamblea de Carabanchel que nos esperaban, y ahí me vine arriba. 
A: Y yo.
G: En los juzgados escuchamos el atestado policial. Todos nos quedamos muy sorprendidos. Recuerdo a un hombre de cuarenta años, con americana, pantalón de traje, que se quedó en shock al escuchar sus cargos. A mí me acusaron de resistencia. Según el parte, yo iba como liderando a gente para cortar el tráfico en el Paseo del Prado. Dice algo así como que la policía nos dijo tranquilamente y de buenas maneras que nos apartáramos a la acera. Que yo tiré piedras, que a uno le golpeé fuertemente en el pecho, y que todos los polis vieron sin duda que era yo el que lanzaba piedras. Que me dijeron “alto, policía!”, que fueron a retenerme, que yo me resistí violentamente y tuvieron que emplear la fuerza justa y necesaria para reducirme. Eso es lo que dice el atestado. No tengo palabras. 
A: Hay una chica que se puso las manos en la cabeza cuando la detuvieron, y tiene las manos hinchadas por eso, porque le dieron en las manos, ¡a la que acusan de tener una maza! Es increíble. 
G: En fin. Luego nos pusieron en libertad. Yo abracé una a una a todas las personas que conocía, al salir. Qué importante fue que estuvieran recibiéndonos... Eran las once y media de la noche, pero allí estaban. 
Por qué se manifestaron
G: ¿Por qué fui a la manifestación? Por la situación política, económica y social. Porque hay una clase oligárquica que controla todo, disfrazada de democracia, en la que los ciudadanos no importamos nada. 
A: Yo por mis hijas. Mucha gente me dice que es mejor que me quede en casa, porque tengo dos hijas pequeñas, pero precisamente por eso salgo, porque mis hijas no se merecen esto. 
G: Algún abogado ha dicho que el auto es una vergüenza como auto en sí. Yo eso no lo sé. Lo que sí sé es que los delitos que me atribuyen no son solo mentira, sino denigrantes. Hay un cuerpo solo para ejercer la violencia ‘legal’, para reprimir en nombre de la clase dominante, para seguir perpetuando un sistema de clases. Hay que investigar esta impunidad. Se escudan en que es su trabajo. Pero yo no culpo solo al que me golpea, culpo al secretario del sindicato, el que dijo lo de leña y punto, culpo a la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que viene a decir que nos pegan para hacer cumplir la ley, y culpo al Ministerio del Interior. 
A: Es un entramado que se retroalimenta, dicen ‘yo solo recibo órdenes’, y hay así una evasión de responsabilidades. Si a nosotros nos han tratado así, imagina cómo tratan a gente que no tiene nada ni a nadie detrás.
"Esto nos da más razones para seguir luchando"
G: Sé que no soy el primero ni seré el último, esto ha pasado antes y con anteriores gobiernos, pero sí es cierto que en estos últimos diez meses se nota claramente el crecimiento de la represión, con cargas, multas e identificaciones. 
A: Yo de hecho he dejado de llevar a mis hijas a las manifestaciones.
G: Creo, o espero al menos, que va a crecer la organización ciudadana al margen de las instituciones. Yo no iba con intención de tomar el Congreso, porque no iba a servir de nada. Iba para demostrar mi enfado, sobre todo después de que hubieran imputado a varias personas por el simple hecho de participar en una asamblea. El método no debe ser la toma del poder, tiene que ir de abajo a arriba, a través de la cohesión social y la organización. 
A: La lucha en los barrios debe seguir adelante, organizándonos, pero manifestarse y salir a la calle también es importante y complementario. Yo tampoco iba a tomar el Congreso, ni yo, ni nadie. 
G: Ahora con la cabeza abierta y piedras que me han colocado en la mochila, ¿cómo me voy a quedar en casa? 
A: Esto nos da más razones para seguir luchando. Si piensan que nos van a amedrantar, se  equivocan.
El 29S
Ya en la noche de este sábado 29S, retomamos la conversación. Gabriel no ha ido a la manifestación, pero la sigue a través de Internet: 
-Esto es emocionante, hay más gente que el 25S. Pero estoy preocupado, he visto que la policía ha puesto muchos problemas a los medios de comunicación para trabajar y me temo que va a haber cargas otra vez. Lo que demuestra este 29S es que no pueden callar a la gente. Y mira que se empeñan, intentando criminalizar las protestas. Ahora dice la delegada del Gobierno que iban a ir 500 radicales a la concentración. Digo yo que si estás trabajando para que no haya radicales, no lo anuncias a bombo y platillo, a no ser que la estrategia sea querer empañar la imagen del 25S o del 29S.
Escrito por Olga Rodríguez (eldiario.es)

Mucho ánimo a toda la gente detenida y agredida injustamente estos días en las manifestaciones.

Una última cosa. Ayer me tocó correr un poco (la tendiditis se olvida cuando el motivo de la carrera no es puramente ocio). Le dije a un amigo listo de mí que en caso de carga yo lo primero que haría sería meterme en un bar o una tienda. Error.




Así acabaron las dos últimas chicas que sacaron del bar en Huertas. Ahí es nada...




sábado, 29 de septiembre de 2012

All'alba vincerò!


Muy buenas a tod@s. Todavía sigo por aquí pero como siempre, estaba esperando un momento especial para volver a escribir. Y la verdad es que ocasiones no han faltado, pero quizá ha caído la gota que colmó el vaso.

Otro día contaré cómo me ha cambiado la vida desde que estoy trabajando, desde que caí en las garras de "How I met your mother" y el "suit up". Otro día hablaré de la despedida a la francesa de Espe y la llegada de Ignacio González (porque que nadie se piense que esto va a ir a mejor) o del pufo que nos deja la lideresa con Eurovegas y Bankia. También podría hablar de algún viaje, de que por fin bajé de los 49' en los 10km... Pero hoy es hoy y voy a hablar de las injusticias y más cuando recaen en personas más cercanas a mí. 

Ayer leyendo uno de los mil artículos sobre las manifestaciones de hace unos días (más que nada porque si lees sólo uno no te enteras de la misa la mitad) caí en la cuenta por la descripción que uno de los detenidos es amigo mío. Uno de esos salvajes que según algunos medios atacaron a la policía despiadadamente al intentar asaltar el Congreso a sangre y fuego y que debería pasarse que menos que media vida en la cárcel por haber intentado derrocar el Estado democrático elegido por todos nosotros. Pues ese salvaje, que lo único que hacía era caminar de espaldas a la policía por el Paseo del Prado dirección a Atocha con una chica de camino a su casa (la misma ruta que hice yo un par de horas antes), acabó teniendo que recibir puntos en la cabeza porque un justo y noble antidisturbio se cruzó en su camino. 

Reducido, detenido y tras pasar por el hospital y comisaría, conducido a los juzgados. El atestado policial tiene pinta de parecerse a un telediario de Telemadrid. Yo os digo que este chico es tipo con inquietudes sociales, pacífico, dialogante, comprometido... y muy muy paciente (no muchos me aguantan tres o cuatro horas hablando de política... vamos, todo un crack). 

Después de sucesos como éste lo único que puedo decir es que me han dado un motivo más para volver a salir a la calle a manifestarme. Porque es nuestra lucha y nuestro deber para con nosotros y los que vienen por detrás. Porque a diferencia de ellos, defendemos emociones también y no sólo números y entidades sin rostro pero si con voz. 

Acabo de ver que a media tarde el tiempo mejora. sale el sol y todo. Hoy me apetece dar una vuelta por el centro...




Cierro con la pasión, elemento inquebrantable que refuerza la voluntad de dar un paso más.

Como Calaf tengo la certeza de que "All'alba vincerò, vincerò, vincerò!"




lunes, 23 de julio de 2012

Carta de una pediatra



Carta de una amiga indignada pediatra con mucha razón (algunos ya sabéis que por mis amigos me muevo en un mundo de médicos para lo bueno y para lo malo). Suscribo todo lo que dice palabra por palabra.
Querido Señor Gallardón.
Soy una médico pediatra que acaba de terminar una guardia de 24 horas sin dormir y mi capacidad de entendimiento puede estar algo mermada pero… ¿He entendido bien?. ¿Va usted a obligar a mujeres a tener hijos con malformaciones graves para luego abandonarles a su suerte sin ayudas económicas para la mayoría de estas personas?.
Como pediatra he conocido a muchas familias con hijos nacidos con malformaciones graves, bien porque no se conocía su condición antenatal o bien porque los padres, conociendo la malformación, decidieron voluntariamente seguir adelante. Le puedo garantizar que en los casos graves los pacientes y sus familias pasan auténticos calvarios con múltiples cirugías largas y complicadas y con largos periodos de estancia en unidades de cuidados intensivos para luego ser dados de alta con secuelas y tener una calidad de vida, en muchos casos, nefasta. Usted habla de derechos, si hubiera vivido de cerca algún caso sabría que estos niños sufren mucho física y emocionalmente y desgraciadamente, precisamente por ser niños, en algunos casos son objeto de ensañamiento terapéutico por no querer rendirnos a su enfermedad. La mayoría de estas familias acaba desestructurada con problemas de salud física y mental y con problemas económicos por no recibir suficiente ayuda por parte de las administraciones. Le invito a que pase el postoperatorio de una cirugía cardiaca de una cardiopatía compleja en la unidad de cuidados intensivos (pueden ser meses) día y noche con una familia para saber de qué estoy hablando.
Ya dejando de lado mi parte humana y médica y poniéndome en la postura política (que afortunadamente no soy) esta medida ahorrará dinero en abortos practicados por la sanidad pública y ganará votos conservadores (además de desviar la atención) y como no van a dar ayudas a las familias no supondrá mucho gasto…pero las cirugías, estancias hopitalarias, consultas, rehabilitación, bajas por depresión paternas, etc… cuestan mucho, mucho dinero, se lo digo en el idioma que entiende.
Hasta ahora llevo los recortes con indignación como el resto de los españoles e intento no opinar de economía porque no es mi campo. Hasta hace dos días no sabía lo que era la prima de riesgo. Ahora ha entrado usted en mi campo y sólo puedo sentirme frustrada y con ganas de llorar.
De verdad que como ministro de justicia ¿no tiene nada mejor que hacer? Hay muchos ladrones, defraudadores y demás calaña (no tiene que buscar usted muy lejos) que deben responder ante la justicia y los ciudadanos. Céntrese.
¿Le había dicho que estaba saliente de una guardia de 24 horas? ¿sabía que según las leyes europeas es ilegal y en España nos las saltamos a la “torera”? ¿algo que opinar como ministro de justicia?. Es demasiado fácil hablar desde la ignorancia.
Una Pediatra con ganas de llorar.
Ya dejando de lado mi parte humana y médica y poniéndome en la postura política (que afortunadamente no soy) esta medida ahorrará dinero en abortos practicados por la sanidad pública y ganará votos conservadores (además de desviar la atención) y como no van a dar ayudas a las familias no supondrá mucho gasto…pero las cirugías, estancias hopitalarias, consultas, rehabilitación, bajas por depresión paternas, etc… cuestan mucho, mucho dinero, se lo digo en el idioma que entiende.
Hasta ahora llevo los recortes con indignación como el resto de los españoles e intento no opinar de economía porque no es mi campo. Hasta hace dos días no sabía lo que era la prima de riesgo. Ahora ha entrado usted en mi campo y sólo puedo sentirme frustrada y con ganas de llorar. De verdad que como ministro de justicia ¿no tiene nada mejor que hacer? Hay muchos ladrones, defraudadores y demás calaña (no tiene que buscar usted muy lejos) que deben responder ante la justicia y los ciudadanos. Céntrese.
¿Le había dicho que estaba saliente de una guardia de 24 horas? ¿sabía que según las leyes europeas es ilegal y en España nos las saltamos a la “torera”? ¿algo que opinar como ministro de justicia?. Es demasiado fácil hablar desde la ignorancia.
Una Pediatra con ganas de llorar.

jueves, 19 de julio de 2012

Nuevos hobbies (#19J)


Aunque lo vi en Twitter hace unos días es perfectamente aplicable para hoy (y para mañana, y al otro...):


"Hay que buscarse hobbies que sean gratis, como salir a la calle.
A ser posible, todos al mismo sitio, a la misma hora."
@mimesacojea


Por ejemplo, esta tarde a partir de las 20:30h en Neptuno y alrededores... 


No se construye un mundo diferente con gente indiferente (no es mía, tengo que admitirlo, jeje).

sábado, 14 de julio de 2012

"Esto es radio. Lo demás, ruido o silencio"


Tres profesionales de RNE
Qué mejor ocasión que esta para volver a escribir por estos lares que para rendir honores a uno de los mejores programas de radio que he escuchado. Asuntos propios (como otros tantos) dicen adiós a RNE y a todos sus escuchantes. Ayer se despidió Toni Garrido, que junto a Pepa Fernández y Juanra Lucas habían hecho de RNE, la de los últimos años, una de las mejores, sino la mejor, emisoras de radio desde que tengo uso de razón.

Pero he venido aquí a hablar de mi libro... perdón, he venido aquí a hablar de Asuntos Propios, de un mallorquín de profunda voz, de un sueco que sabía muy bien hacerse el sueco y de un montón de colaboradores que durante estos dos últimos años y pico, me han alegrado prácticamente todas las tardes. Ayer, con música de Kusturica de fondo, Toni Garrido se despedía así de todos nosotros:



Creo que no hace falta añadir nada a su despedida. Tengo miedo de los años de ruido que vienen, pero de momento me quedo con lo bien que me lo he pasado todas estas tardes. El programa de ayer tarde también fue redondo, divertidísimo... con un "lololo" épico
Despedida momento "lololo" Asuntos Propios

Por si no la conocéis (es difícil identificarla con la anterior grabación), os dejo la canción original por si os da por hacer el gamba como a Garrido & cia.




Se les va a echar de menos...



sábado, 2 de junio de 2012

INK


Es difícil decir más en menos de un minuto. Buenísima campaña de Amnistía Internacional.




sábado, 28 de abril de 2012

"Espero no estar nunca en su pellejo"


Carta enviada al diario El País el día 27 de abril.
Trabajo atendiendo a personas con infección por el VIH en un hospital público. De los 1.000 pacientes bajo mi cuidado, unos 150 son inmigrantes. Ni uno solo ha hecho turismo sanitario, y la mayoría no sabían que estaban infectados cuando dejaron su país en busca de un trabajo con el que ganarse la vida, o se han infectado estando en nuestro país.
Muchos de ellos perderán la tarjeta sanitaria y su tratamiento antirretroviral en agosto si se cumple lo anunciado por la señora ministra. Serán los elegidos para morir por el bien de los españoles.
Ahorraremos algo de dinero de nuestras maltrechas cuentas dejándoles morir, pero no nos importará porque son ilegales. No lo merecen. No existen. Pero yo conozco sus nombres y sus caras y cuando me despida de ellos en la consulta sabré que soy parte de la hipocresía de una sociedad donde el derecho a la vida es solo para algunos. ¿Qué sentirá un político tomando decisiones que suponen la muerte de personas en aras de un bien supuestamente superior, como es la reducción del déficit? Espero no estar nunca en su pellejo.
— Federico Pulido Ortega.
Espero que nadie me vuelva a decir nada de los inmigrantes, del cachondeo del turismo sanitario y tal. Después de este texto creo que no hace falta que diga nada más.


martes, 24 de abril de 2012

INDECENTE


Tras partidos como el de anoche o el que nos espera dentro de unas horas sólo puedo decir que me parece  INDECENTE lo siguiente:
Sanidad dejará sin tarjeta a 150.000 personas para ahorrar 240 millones.
Los clubes de fútbol deben a Hacienda 752 millones." 
No digo más, cada uno que eche números, después se dé cuenta de que realmente lo que está en juego es la calidad de vida de muchas, muchas personas y después que saque sus propias conclusiones.

lunes, 23 de abril de 2012

¿Por qué Merkel no leerá a este señor?


Krugman y un nuevo artículo sobre la crisis. ¿Por qué Merkel & cia no leerán a este señor?

Yo que me considero europeísta hasta la médula, me cuesta cada vez más defender el concepto de Europa, al menos el que nos han dicho que era, hacia el que hasta hace no tanto tiempo caminábamos juntos más de 500 millones de personas. Me cuesta no dejarme dejarme llevar y ser escéptico respecto a la UE al ver lo que los "líderes" europeos están haciendo con ella y lo que es peor, con sus ciudadanos, al ver cómo pretenden desmantelar Schengen y otros muchos avances de estas últimas décadas.

Sé que la lectura de este tipo de artículos es algo densa pero creo que es necesario entender de qué va un poco el tema ahora que nos afecta tanto para tener una opinión crítica. 

El suicidio económico de Europa
La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.
Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico.
La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar.
Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.
"Ya no se puede hablar de recesión, España se encuentra en una depresión en toda regla"
Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.
En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.
Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.
Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.
"Lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa"
¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 —una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel— el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.
Por eso, si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Y la forma de dicha alternativa es en realidad bastante clara. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas, en forma de buena disposición —una buena disposición anunciada— por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.
Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.
Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello.
Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, es catedrático de la Universidad de Princeton.

Lo que siempre digo cuando copypasteo un artículo de Paul Krugman. Todos los derechos son del autor, The New York Times, El País y en el caso de olvidarme de alguien, que me lo comunique que la próxima vez le incluyo en la lista.

martes, 10 de abril de 2012

Simiocracia


Por si queda alguien que todavía no lo ha visto, del creador de Españistan llega Simiocracia. No cuenta nada que no supiéramos ya, pero nunca viene mal que se repita que siempre hay alguno que anda despistaillo... :)





jueves, 1 de marzo de 2012

¡Sí al agua pública!


Mi intención esta mañana cuando me he levantado, y como viene siendo habitual desde hace un tiempo, era darme mi panzada diaria en la biblioteca de mi escuela, que está muy tranquilita sin bolonios. Pero claro, en el descanso de media mañana uno lee el periódico, se mete en Twitter y ya tiene que dejar los estudios un rato y ponerse a escribir en el blog.

"Lamentables las declaraciones de @EsperanzAguirre sobre la privatización del Canal de Isabel II". Sólo con leer esto sabía que no me iba a emocionar leyendo la noticia. Y así ha sido, porque en cuanto me he puesto con ello, me he empezado a poner colorao de la vergüenza que me da el ser madrileño por tener a un esperpento así de presidenta. Qué razón tenía aquella campaña de Telemadrid cuando decía Espe jode lo que somos. Bueno, al turrón. Un par de perlas de la presi:

"Todo el mundo consume agua, por lo tanto el Canal de Isabel II se trata de una empresa que ofrece una rentabilidad muy alta". 
Por eso siendo pública nos renta a todos. ¿No debería ser ella la valedora de los intereses de los madrileños, no debería buscar el mayor beneficio de los ciudadanos que vivimos en esta región?

"Creemos que se puede encontrar en la bolsa y en los fondos de inversión personas, físicas o jurídicas, interesadas en participar del accionariado del Canal".
¿Pero para qué? Ya tiene casi 6,5 millones de personas físicas en su accionariado, tantos como vecinos tiene la CAM. Por no hablar del número de empresas... ¿Para qué necesita más? 

Supongo que ya la mayoría lo sabréis, pero este domingo hay una consulta popular para pedir opinión a los ciudadanos si están a favor o no de la privatización de un servicio básico y esencial como es el agua.



Os podrá parecer poco serio, no sé, pero os digo que en Italia están pasando por lo mismo. Se realizó una campaña popular a gran escala y la gente se volcó en masa cuando se pidió su opinión. Más del 55% del censo electoral de todo el país se acercó a una mesa con una urna e introdujo una papeleta con un mensaje semenjante a las que tendremos este domingo: ¿Está usted de acuerdo con que el Canal de Isabel II siga siendo 100% público?. La respuesta en el país vecino fue masiva. Algo más del 90% voto a favor del Sí. Un mensaje como éste sería lo suficientemente claro y conciso para nuestra presidenta (o no), la cual dice gobernar para todos (lo siento, me entra la risa). 

Hay un mapa donde podéis encontrar cuál es la mesa más cercana a vuestra casa:
http://porelagua.es/content.php?pageid=2

Es necesario que de difunda, que se lo contéis a vuestras familias, amigos, que peguéis carteles, ser pesados... porque ni los políticos que miran continuamente por nuestros sus intereses, ni los medios de comunicación le van a dar propaganda a un acto como éste. 

Domingo 4 de Marzo, Consulta social sobre la privatización del Canal de Isabel II.

Para más info:
http://plataformacontralaprivatizaciondelcyii.org/
http://porelagua.es/index.php



miércoles, 22 de febrero de 2012

La letra con sangre entra


Esta frase tan conocida que veíamos viejuna, de tiempos pasados, parece que vuelve a estar de plena actualidad. Y es que aparentemente es la forma que tienen la delegada del gobierno en Valencia y el gobierno al que representa de relacionarse con los estudiantes, intimidando, con porras y cargas policiales. Si la intención que tiene este gobierno es evitar cualquier tipo de manifestación por los recortes, sea de estudiantes o de cualquier otro colectivo, mediante el uso de la fuerza y así evitar que se le vaya de las manos la situación, justo está haciendo lo contrario, echar más leña al fuego. Lo único que va a conseguir es que algunos tengamos más que nunca claras nuestras convicciones y que otros, tristemente, acaben radicalizándose.




Y por otro lado está el papel de los antidisturbios y la fuerza con la que intervienen. Que salga el portavoz del Sindicato Unificado de la Policía diciendo que lo que está ocurriendo es un problema político y que evitemos responsabilizar a los agentes... en fin. Antes, cuando veía a un zumbao rompiendo marquesinas (como uno que yo me sé...) o lanzando botellas a los antidisturbios, pues entendía perfectamente que se actuara con mayor o menor intensidad sobre esos energúmenos. Pero que se cargue, con violencia contra manifestantes que pacificamente expresan sus protestas en la calle...


Y ya cuando sin venir a cuento, llega un policía y te agrede sin más... ¡venga hombre!



En fin, bochornoso, pero tristemente no me sorprende. Hace unos meses, con gobierno de "distinto" color, la represión era la misma, y todo parecía muy gris...




Y por cierto, olé por los trabajadores de Canal 9, protestando por la manipulación política de la cadena pública valenciana una vez más a la hora de tratar las noticias sobre las manifestaciones estudiantiles. Manipulación en una televisión autonómica... venga, no me lo creo.



jueves, 2 de febrero de 2012

"Nosotros enseñamos vida, señor"


Después del parón por exámenes, creo que no hay una mejor forma de comenzar de nuevo que con este vídeo.



¡Empezamos!

martes, 10 de enero de 2012

Keynes tenía razón


Krugman y un tipo con camisa :)
Hace unos días leí un fantástico artículo de Paul Krugman titulado "Keynes tenía razón". Por si alguno es de los que le dan pereza leer el periódico, pues un motivo más para que le dé pereza leer mi blog.

No en serio, Krugman lo explica en modo "dificultad para neonatos", no hay excusas para no leerlo. El problema está en que algunos por no decir la mayoría de los políticos no llegan ni a ese nivel...



Keynes tenía razón
PAUL KRUGMAN 03/01/2012
"La expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal". Eso declaraba John Maynard Keynes en 1937, cuando Franklin Delano Roosevelt estaba a punto de darle la razón, al intentar equilibrar el presupuesto demasiado pronto y sumir la economía estadounidense -que había ido recuperándose a ritmo constante hasta ese momento- en una profunda recesión. Recortar el gasto público cuando la economía está deprimida deprime la economía todavía más; la austeridad debe esperar hasta que se haya puesto en marcha una fuerte recuperación.
Por desgracia, a finales de 2010 y principios del 2011, los políticos y legisladores en gran parte del mundo occidental creían que eran más listos, que debíamos centrarnos en los déficits, no en los puestos de trabajo, a pesar de que nuestras economías apenas habían empezado a recuperarse de la recesión que siguió a la crisis financiera. Y por actuar de acuerdo con esa creencia antikeynesiana, acabaron dándole la razón a Keynes una vez más.
Lógicamente, al reivindicar la economía keynesiana choco con la opinión general. En Washington, en concreto, la mayoría considera que el fracaso del paquete de estímulos de Obama para impulsar el empleo ha demostrado que el gasto público no puede crear puestos de trabajo. Pero aquellos de nosotros que hicimos cálculos, nos percatamos, ya desde el primer momento, de que la Ley de Recuperación y Reinversión de 2009 (más de un tercio de la cual, por cierto, adquirió la relativamente ineficaz forma de recortes de impuestos) se quedaba demasiado corta teniendo en cuenta la gravedad de la recesión. Y también predijimos la violenta reacción política a la que dio lugar.
De modo que la verdadera prueba para la economía keynesiana no ha provenido de los tibios esfuerzos del Gobierno federal estadounidense para estimular la economía, que se vieron en buen parte contrarrestados por los recortes a escala estatal y local. En lugar de eso, ha venido de naciones europeas como Grecia e Irlanda que se han visto obligadas a imponer una austeridad fiscal atroz como condición para recibir préstamos de emergencia, y han sufrido recesiones económicas equiparables a la Depresión, con un descenso del PIB real en ambos países de más del 10%.
Según la ideología que domina gran parte de nuestra retórica política, esto no debía pasar. En marzo de 2011, el personal republicano del Comité Económico Conjunto del Congreso publicó un informe titulado Gasta menos, debe menos, desarrolla la economía. Se burlaban de las preocupaciones de que un recorte del gasto en tiempos de una recesión empeoraría la recesión, y sostenían que los recortes del gasto mejorarían la confianza del consumidor y de las empresas, y que ello podría perfectamente inducir un crecimiento más rápido, en vez de ralentizarlo.
Deberían haber sido más listos, incluso en aquel entonces: los supuestos ejemplos históricos de "austeridad expansionista" que empleaban para justificar su razonamiento ya habían sido rigurosamente desacreditados. Y también estaba el vergonzoso hecho de que mucha gente de la derecha ya había declarado prematuramente, a mediados de 2010, que la de Irlanda era una historia de éxito que demostraba las virtudes de los recortes del gasto, solo para ver cómo se agravaba la recesión irlandesa y se evaporaba cualquier confianza que los inversores pudieran haber sentido.
Por cierto que, aunque parezca mentira, este año ha vuelto a suceder lo mismo. Muchos proclamaron que Irlanda había superado el bache, y demostrado que la austeridad funciona (y luego llegaron las cifras, y eran tan deprimentes como antes).
Pero la insistencia en recortar inmediatamente el gasto siguió dominando el panorama político, con efectos malignos para la economía estadounidense. Es verdad que no hubo ninguna medida de austeridad nueva digna de mención a escala federal, pero sí hubo mucha austeridad "pasiva" a medida que el estímulo de Obama fue perdiendo fuerza y los Gobiernos estatales y locales con problemas de liquidez siguieron con los recortes.
Claro que, se podría argumentar que Grecia e Irlanda no tenían elección en cuanto a imponer la austeridad, o, en cualquier caso, ninguna opción aparte de suspender los pagos de su deuda y abandonar el euro. Pero otra lección que nos ha enseñado 2011 es que Estados Unidos tenía y sigue teniendo elección; puede que Washington esté obsesionado con el déficit, pero los mercados financieros están, en todo caso, indicándonos que deberíamos endeudarnos más.
Una vez más, se suponía que esto no debía pasar. Iniciamos 2011 con advertencias funestas sobre una crisis de la deuda al estilo griego que se produciría en cuanto la Reserva Federal dejara de comprar bonos, o las agencias de calificación pusieran fin a nuestra categoría de Triple A, o el superfabuloso comité no consiguiera alcanzar un acuerdo, o algo. Pero la Reserva Federal finalizó su programa de adquisición de bonos en junio; Standard & Poor's rebajó a Estados Unidos en agosto; el supercomité alcanzó un punto muerto en noviembre; y los costes de los préstamos de Estados Unidos no han parado de disminuir. De hecho, a estas alturas, los bonos estadounidenses protegidos de la inflación pagan un interés negativo. Los inversores están dispuestos a pagar a Estados Unidos para que les guarde su dinero.
La conclusión es que 2011 ha sido un año en el que nuestra élite política se obsesionó con los déficits a corto plazo que de hecho no son un problema y, de paso, empeoró el verdadero problema: una economía deprimida y un desempleo masivo.
La buena noticia, por decirlo así, es que el presidente Barack Obama por fin ha vuelto a luchar contra la austeridad prematura, y parece estar ganando la batalla política. Y es posible que uno de estos años acabemos siguiendo el consejo de Keynes, que sigue siendo tan válido hoy como lo era hace 75 años.
Algún día se escribirá un artículo que en lugar de llamarse  "Keynes tenía razón" se titulará "Krugman tenía razón". El artículo que publicó ayer tampoco tiene desperdicio... se me acumulan los deberes :)

Y por cierto y como no podía ser de otra forma, todos los derechos son de Paul Krugman, The New York Times y El País. Esto, como otros tantos copypaste sólo son con la intención de reproducir e informar de forma más directa y sencilla a los 3 o 4 amigos que se leerán este post.



Zas, en toda la boca!


 Se olvidan que hay cámaras, periodistas... y luego pasa lo que pasa. En fin, ellos solos se retratan.



Y es que está lleno de perlas este vídeo. El final lo mejor sin duda, jajaja.

martes, 20 de diciembre de 2011

Y el "invierno" llegó


Ya sé que oficialmente la entrada del Invierno es mañana. Pero no me refiero a ese invierno, si no al político, económico y sobre todo social que se nos viene encima. Si pensábamos que las reformas que se han venido sucediendo en los últimos meses han sido duras e injustas, preparémonos... ¿Por qué digo esto? 

  • En el sillón de la alcaldía de Madrid probablemente se va a sentar en breve esta señora, con sus engaños y delitos  medioambientales en la capital (digo esto último porque se ha dedicado a incumplir la ley reiteradamente). Aunque claro, todos la recordamos por perlitas como ésta:



  • Porque cortando el bacalao en la trastienda se encontrará su señor marido. Salvador de nuestro país mediante la privatización de las grandes empresas públicas allá por mediados de los '90 (ahora casi todas grandes multinacionales con enormes beneficios), ahora fuera del ejecutivo, se dedica a dar ejemplo de buena conducta, civismo y seguridad:


  • Y ahora a este personaje como Presidente del Gobierno. Nadie sabe concretamente lo que va a hacer, probablemente ni él. Pero eso sí, ni la educación, ni la sanidad, ni otras garantías sociales básicas van a indemnes a su liderazgo. Y ya en cuestiones medioambientales ni te cuento si sigue pensando lo mismo lo que dijo hace un tiempo sobre el Cambio Climático:


Busquen mantas y buen abrigo, que parece que va a refrescar...


Cineforum ONGAWA


Siento ser un desastre, pero es que no me da tiempo... ¡no me da! Bueno, al turrón... 

Hoy el grupo ONGAWA-EUITI os invita a todos a un Cineforum en la Escuela de Ingeniería Técnica Industrial (y en ocasiones papiroflexia). Se proyectará el documental "La poderosa agricultura europea", un fascinante relato de cómo las políticas agrarias de nuestra querida Europa son contraproducentes en los países que la forman y sobre todo en terceros, donde destruyen completamente el sector agrícola, tan fundamental en la base de una economía en desarrollo. 

Si queréis y/o podéis acercaros, la dirección es Ronda de Valencia número 2 (el edificio horrible de color indescriptible, no tiene pérdida) y se proyectará en el Aula de Audiovisuales, que se encuentra en el sótano a la izquierda según se entra, a las 15:30h. Si no lo encontráis, toque al móvil y me salgo a buscaros al hall. ¡Más facilidades imposible!