jueves, 8 de diciembre de 2011

Absurdeces varias


No hay nada como quedar tras un día de estudio bastante tostón con unos amigos que no ves desde hace un tiempo y echarte unas risas. Y si encima salen absurdeces del tipo...
P: ¿Cuándo tienes los exámenes?
R: El 31 y el 1
P: ¿De diciembre?
R: WTF!!!
... pues entonces la noche gana puntos enteros. Para finiquitar, lo que se ha acabado convirtiendo en un clásico. Despedida con visita a la mítica pegatina del cerrajero de la puerta de mi portal... 


¿Notáis algo raro? :)




miércoles, 7 de diciembre de 2011

Niebla

La verdad es que es espectacular la niebla que ha caído esta tarde noche sobre Madrid. La ciudad se transforma, las calles, las luces, las sombras...

Y ya no digo nada de subir a correr al Retiro. Hoy acompañado del tardón del reino, la carrera ha tenido un punto especial. Y si luego te quedas encerrado y tienes que saltar la valla, viendo las puntas de lanza más cerca de lo habitual... ya pasa a ser una noche épica. 

Lo único que he echado de menos es la música, Keane por ejemplo. No hay vez que salga el Is it any wonder? que no la cante mientras doy la vuelta... ¡Qué gran grupo, qué temazo! Tengo casi las mismas ganas de verles en directo que a Muse (y ya es decir).





¡Y qué pedazo de letra!




I always thought that I knew
I'd always have the right to
Be living in the kingdom of the good and true
And so on
But now I think I was wrong
And you were laughing along
And now I look a fool for thinking you were on, my side

Is it any wonder that I'm tired?
Is it any wonder that I feel uptight?
Is it any wonder I don't know what's right?


Sometimes
It's hard to know where I stand
It's hard to know where I am
Or maybe it's a puzzle I don't understand
Sometimes
I get the feeling that I'm
Stranded in the wrong time
Where love is just a lyric in children's rhyme, a soundbite


Is it any wonder that I'm tired?
Is it any wonder that I feel uptight?
Is it any wonder I don't know what's right
Oh these days?
After all the misery you made
Is it any wonder that I feel afraid?
Is it any wonder that I feel betrayed?


Nothing left inside this old cathedral
Just the sad lonely spires
How do you make it right?


Oh but you try
Is it any wonder that I'm tired?
Is it any wonder that I feel uptight?
Is it any wonder I don't know what's right?
Oh these days
After all the misery you made
Is it any wonder that I feel afraid?
Is it any wonder that I feel betrayed?

sábado, 3 de diciembre de 2011

Todo es aplicable a la economía


Creo que no hace falta comentar nada...



Fin de semana ingenieril


Después de una noche rodeado de ingenieros de varias ramas celebrando San Pei, uno llega a varias conclusiones:
  • Algo me decía que Pei no era un nombre LOL!
  • Ya no podré decir: "yo nunca hablo de ingeniería cuando estoy con mis amigos"
  • El ratio ingeniero/ingeniera no será el mismo entre escuelas, pero sí en los encuentros... bajito, bajito.
  • Con diferencia y de lejos, los más frikis de todos son los telecos (y lo que aprendí yo anoche).
  • Los piques interescuelas no existen prácticamente, pero intraescuelas es brutal, jajaja. Y es que siempre ha habido especialidades y especialidades... Y si no que se lo pregunten a Victor!
  • Y por último, ya he descubierto el potencial (y bastante peligroso por cierto) de Twitter. 
Y claro, después de una noche así, uno no puede postear más que chorradas al mismo nivel. Hoy un invento que podríamos catalogar de diamante en bruto, pero que estoy seguro que acabará funcionando, jajaja.



Y esta noche cena euitera... ufff ¡qué duro! :)


jueves, 1 de diciembre de 2011

Bitácora III


Sí, soy un brasas. Iba a dejar de contar un poco como me fue el viaje porque ya ha pasado un mesecillo (por dios, un mes ya!) y no sé os apetecería seguir leyendo bitácoras, pero ayer me pidieron la tercera entrega... ya tengo hasta peticiones, jajaja. Así que aquí estamos. Además, Dresde es con diferencia la ciudad donde mejor me lo pasé, de los días que estuve danzando por ahí solo ;)

La Florencia del norte la llamaban, y la verdad es que a mí particularmente me ha gustado más que la capital toscana. Puede que sea por lo yonki que soy de casi todo lo alemán, pero en serio dejando eso a un lado, es una ciudad fantástica.

Espectacular vista desde la  Neustadt
Primera impresión según bajo del tren. Si había un 100 personas por la calle, 99 llevaban una litrona (yo era la oveja negra). De camino al hostel alucinaba la vida nocturna de la Neustadt, lleno de bares y restaurantes hasta arriba de gente... y la que no en terrazas con el frescuni que hacía. El hostel otra locura. Casa ocupada en los '90 tras la desaparición de la RDA, dudo si hoy en día habrá puesto los papeles en regla. Graffitis por las paredes, muebles de madera de dios sabe cuando, un trabbi (el 600 de la RDA) con una cama dentro... lo normal. Sin embargo, la habitación que a mi me toco, batalla en toda regla. Al menos y así a primera impresión me llevé una alegría: de compi de litera me tocó una alemana rubia de mu buen ver... lástima que roncara como un demonio, jeje.

Ya que no tenía con quién hacerme fotos...
Volviendo a lo que es el viaje, lo primero que hice fue agenciarme una bici para ver la ciudad. Y como Murphy es un tipo que me acompaña a todos lados, ¿qué fue lo primero que me pasó según monté? Cadena fuera, grasaza en las manos, un solo pañuelo en el bolsillo... y el resto os lo imagináis. A partir de ahí y tras tomarme un café (y pasar al baño a limpiarme) fue todo como la seda. Edificios espectaculares por todos lados, parques casi tan interminables como las bratwurst que me agencié para comer, el Elba que es igualito que el Manzanares por la otra punta... por si no os lo he dicho antes, Dresde es una pasada. 

¿Habré dado al temporizador? Pues parece que no.
Respecto a las fotos, intenté hacerme alguna con el temporizador, pero a veces (y sólo a veces) soy un poco torpe y digamos que no salgo en ninguna decente. Y para ver fotos de los edificios os compráis una guía o miráis en Google, que seguro que salen mejor XD. Como anécdota friki, estuve como una hora buscando el "primer edificio construido con estructura de hormigón". Lo encontré y le hice como tropecientas mil fotos, pero a posteriori descubrí que no era el primero. En fin, si alguien piensa que esto es un "epic fail", que se espere a mi regreso a Berlín unos días después...

A diferencia de Leipzig, fueron dos días de socializar bastante y descubrir que mi inglés es normalillo pero mi movimiento de cabeza a lo "me estoy enterando de todo y me parece mu interesante" es realmente bueno. Me quedo sobre todo con las conversaciones con mi amiguete el ingeniero indio de nombre ininteligible que no se callaba ni debajo del agua, con la chica australiana a la que nunca le llegué preguntar su nombre y con las risas y el pedazo de desayuno que se marcó la chica del hostel el último día ¡con velas y todo!

Y hasta ahí se puede leer...




miércoles, 30 de noviembre de 2011

Y volvimos del sur


La verdad es que Sevilla ha sido todo un descubrimiento. Fin de semana grande donde los haya, pasará a la historia por descubrir:
  • Que pese a teorías y bulos de origen desconocido, se confirma que los sevillanos si ponen puerta en el baño. Por lo tanto también se confirma que Sebas, alguien te ha tongao (algo malo tenía que tener la casa, jajaja)
  • ¡Lo bien que se come en Sevilla! Para corroborar esto, acudir a álbum de Facebook
  • Si un niño sevillano con velocidad V es arrollado por un chaval, digamos que de 27 años, 1'81m de altura y velocidad V en sentido opuesto a la del niño, lo más probable es que caiga sobre un boñigo de caballo con una velocidad 20V... 
  • No creo que llegue a entender nunca eso de bicis con cajas de cerveza a lo cestillo.
  • Que si dos frikis suben a La Giralda, el tema más probable de conversación será sobre los accionamientos y mecanismos de los badajos de las campanas... ¡cualquiera que nos oyerá fliparía!
  • Las gitanas del laurel de Sevilla son más espabiladas que las del Retiro. Y llevan cambio por si pagas en billete (verídico, y no preguntéis cómo lo sé)
  • Hacer deporte en Sevilla es una maravilla, y si no que se lo digan a algunos...
  • Calle Betis y alrededores... no digo más.
  • ¡¡¡Que volveré!!!
Y ahora os dejo con unos minutos musicales. El tema de hoy, el único que sonó en las 10 horas de coche con un mínimo de consenso, sin lanzamiento de cuchillos ni miradas asesinas, jeje. Qué ganas tenía de ponerlo... :)
 


Mi piace andare piano, piano,
como Adriano Celentanobecause like thisbecause like this si arriva lontano.  
Cuando nací, ¡qué triunfo!,
entendí que había sido capaz de ganar
a cien millones de hombres rana en celular.
Y había nivel, y trampas.
El segundo quería estudiar alemán,
pero volcó en las caderas de mamá.
Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!
  
Luego crecí, ¡qué trauma!,
percibí que aquí fuera no había piedad,
yo no iba a ser el rey del mundo.
Algo más tarde, ya un hombre,
me juré no volver a olvidarlo jamás,
fui el ganador del gran circuito de Le Mans.
  
Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!
  
Oh, el síndrome Universal,
la vida te sentó en un diván,
contando todo tipo de traumas.
Oh, podrías pensar un rato en él,
quería estudiar, recuerda como te empujaba.
Y quedó segundo, uuuhhh ...

Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!
Di no al pánico, sin pánico, sin pánico, no al pánico.
Edipo contra Electra,
narcisismo es lo que impera.
Qué simpático, simpático, carismático, simpático.
Edipo contra Electra,
tus complejos a la hoguera, ¡ya!

El peor lugar del mundo


Una vez más hago un "copy-paste" de un artículo apasionante, no he podido resistirme. Esta vez sobre Congo, y más concretamente sobre Kivu Norte. Después de leerlo se entiende un poco más (o no) por qué un lugar que podría ser un paraíso, se ha convertido en el "peor lugar del mundo".

Mil gracias al autor y a El País.

Por: Jose Miguel Calatayud | 29 de noviembre de 2011

La mera mención del Congo parece ir asociada la imagen de un lugar oscuro y terrible. Vienen a la cabeza expresiones como pobreza, guerra, violaciones masivas, minerales de sangre. Imágenes de niños semidesnudos que piden dinero, imágenes de rebeldes con gafas de sol luciendo sus rifles AK-47.Recuerdos del viaje al corazón de las tinieblas de Conrad. Un agujero negro en el centro de África del que nada bueno puede salir.

Clasificaciones y estadísticas como la más reciente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo no ayudan: la República Democrática del Congo (RDC)ocupa el último lugar en el ránking mundial de desarrollo humano. Es como si oficialmente, sin evitar los clichés y las expresiones simplistas y absolutas, la RDC fuera el peor lugar del mundo.

Para llegar a Goma, la capital de la región de Kivu Norte en el este de la RDC -un país enorme con unos 75 millones de habitantes-, lo más fácil es ir por tierra desde la capital ruandesa, Kigali, hasta Gisenyi, una ciudad atravesada por la frontera y que al otro lado se convierte en Goma.

La carretera que une Kigali y Gisenyi está en perfectas condiciones y es de asfalto liso y cuidado. Transcurre por valles y colinas de un verde rabioso, el ambiente húmedo se cuela por la ventanilla, mujeres con vestidos de floridos colores trabajan la tierra exhuberante y roja, niños de ojos enormes miran el autobús desde el arcén. No hay hambre en Ruanda ni en el este de la RD Congo, aquí los problemas son otros.

Un valle en la región de los Kivus (Foto: Julien Harneis / Flickr)
La frontera entre Gisenyi y Goma, junto al blanco y el azul del lago Kivu, es poco más que una valla móvil como las de los 'parkings' de ciudad. Cruzar la inmigración ruandesa es fácil, rápido, simple. Caminas unos metros, pasas junto a la valla y estás en el Congo. Pero no parece un lugar oscuro y terrible sino que es un continuo de tierra y lago y montañas y verde. Un continuo de montañas verdes y lago azul de postal o de fotografía de fondo de pantalla con su belleza irreal.

Desde Goma, si la noche es limipia se puede ver el fulgor del volcán Nyamuragira, que hace unas semanas dejó imágenes impresionantes. A su alrededor, en los bosques del parque nacional de Virunga viven algunos de los pocos gorilas que quedan en el mundo.

Cruzar la inmigración congoleña es menos fácil, más lento, más complicado. Sin formularios que rellenar, los que entran y los que salen comparten una sola cola. Los que se van son en su mayoría trabajadores de la ONU y de las ONGs que pueblan Goma. La cola no avanza y dos funcionarios congoleños la observan reclinados en sus sillas desde su oficina.

Finalmente, sin apenas preguntas, sin ocasionar demasiados problemas, sin pedir el temido soborno, devuelven el pasaporte sellado y uno camina hacia el interior de Goma, donde hordas de mototaxis esperan para introducirte en el Congo.

Una calle de Goma (Foto: Melanie Gouby)
Te alejas de la frontera por las calles de piedras o caminos embarrados de Goma, restos de asfalto, rocas, boquetes, coches todoterreno, minibuses, camiones y gente y ruido y color y vida entre las piedras y los edificios gastados de aspecto enfermizo.
La entrada al corazón de las tinieblas es, en el fondo, como la llegada a cualquier otro lugar. Hay casas y caminos y niños y vehículos y gente que sigue adelante con sus vidas sin más.

El mototaxi esquiva agujeros, pedruscos, charcos, barro y habla y habla de política sin parar. "Los candidatos a las elecciones, los americanos, los franceses, los ruandeses”,todos se pelean por controlar su país. “¿Tú tienes información?, ¿tú sabes qué quieren realmente unos y otros?”, pregunta.

Él está seguro que los resultados de las elecciones traerán problemas, que la oposición tiene la mayoría y si no vence habrá enfrentamientos. A su alrededor, camionetas emiten música y llaman a votar a uno u a otro candidato mientras regueros de gente los siguen cantando y ondeando banderas de colores.

En las rotondas, puntos de referencia de una ciudad con pocas calles con nombre, Joseph Kabila y su sonrisa blanquísima miran al infinito desde carteles enormes que empequeñecen los reducidos posters de sus rivales en las paredes de Goma.

(Radio Nederland Wereldomroep / Flickr)
Kabila, actual presidente y favorito en las elecciones, llegó al poder con tan sólo 30 años tras el asesinato de su padre Laurent en 2001. Laurent Kabila había sido el líder que había conseguido deponer a Mobutu Sese Seko en una rebelión entre 1996 y 1997.

Sese Seko había llegado al poder en 1965 gracias a la CIA, que también había participado, junto con agentes belgas, en el asesinato del primer ministro Patrice Lumumba en 1961. Mobutu gobernó durante 32 años en los que cambió el nombre del país a Zaire e hizo de su perenne gorro de leopardo una de las señales de un régimen que pretendía ‘africanizar’ el Congo. Inteligente y carismático, Mobutu supo mover sus fichas con habilidad en el tablero africano de la Guerra Fría y aprovechó para amasar una fortuna exagerada mientra el Estado desaparecía poco a poco. Promulgó el conocido como ‘Artículo 15’, según el cual los congoleños debían hacer lo que fuera posible para sobrevivir por sí mismos. Él mismo se aplicó el cuento como nadie.

En 1994, los cientos de miles de refugiados ruandeses que huían de su país tras el genocidio entraron en masa en la zona este de la RD Congo, entonces aún llamada Zaire. Entre ellos, milicias responsables de las matanzas, que se establecieron en la región de los Kivus. El nuevo gobierno ruandés envió sus tropas a través de la frontera y grupos congoleños aprovecharon dos años después para lanzar su propia rebelión contra Mobutu.

Refugiados ruandeses cerca de Goma en 1994 
Comenzó así la primera guerra del Congo, que apenas duró seis meses y acabó con la expulsión de Mobutu y Laurent Kabila como presidente, que nombró el país República Democrática del Congo. Pero había demasiadas cuentas pendientes y en 1998 se reincendió el conflicto entre Kabila y sus oponentes y esta vez de un modo aun más sangriento. Tropas de hasta seis países de la región entraron en la RD Congo en esta ‘Guerra Mundial Africana’, que conllevó la muerte de unos 4,5 millones de personas, la mayoría debido al hambre y a enfermedades. Entre medias, Laurent Kabila fue asesinado por uno de sus guardaespaldas y su hijo Joseph tomó el poder. En 2003 se firmó una paz precaria que no ha impedido la continuación del conflicto en los Kivus.

Este largo paréntesis histórico ayuda a comprender porqué los congoleños desconfían de “los americanos, los franceses, los ruandeses” y de los propios aspirantes a presidente, y por qué muchos, ante el vacío dejado por un Estado casi inexistente, siguen haciendo lo que sea para sobrevivir por sí mismos.

En Goma, los congoleños de a pie son por lo general educados, simpáticos y están siempre dispuestos a la sonrisa y a la risa, a menudo a costa de sí mismos. Además de sus idiomas nativos, hablan un francés suave de tintes coloniales con el que en todo momento, sin pedir nada a cambio, quieren hablar de política y contar sus ocurrencias para sobrevivir al día a día.

En la jornada electoral, cadenas de mensajes de texto los llaman a desconfiar de los bolígrafos de la comisión electoral. “Luchemos contra las trampas”, dice otro sms. “¿Esto también ocurre en tu país?”, pregunta Freddy Lukombo, un joven de 24 años, mientras muestra los mensajes en su móvil.

“¿Quieren que votemos y nos vayamos a casa y nos quedemos allí sin hacer nada?”, se interroga retóricamente Ezequiel Niyonzima, de 25 años y diplomado en Pedagogía, “¡No! Si no tenemos nada, lo tendremos que robar”, responde en el mejor espíritu del ‘Artículo 15’.
No pueden contar con el Estado. La seguridad corre a cargo de MONUSCO, la misión de paz de la ONU. ¿La educación? Por cuenta de iglesias y ONGs. La atención médica: ONGs.
Se forma un grupo, todos quieren hablar. “Desde Mobutu es siempre igual, los que tienen trabajo son siempre los mismos”, dice un hombre mayor. “No hay trabajo para los congoleños, sólo para los que están el poder”, asiente un hombre más joven. “Lo cierto es que necesitamos la comunidad internacional, nuestros gobernantes son corruptos”, interviene otro. La gran mayoría dicen que están en el paro y realizan trabajos ocasionales reparando motos, vendiendo cualquier cosa en las calles o echando una mano en los sitios en construcción.

Vista de un volcán desde el aeródromo de Goma (Foto: Teseum / Flickr)
Tras el día de votación, la población mayoritariamente joven de Goma y Kivu Norte vuelve a la rutina y a la búsqueda diaria de medios para subsistir. Las calles destrozadas de la ciudad, los parajes de película de las montañas, el brillo azul del lago Kivu son pintorescos testigos de la aventura de vivir en uno de los lugares más hermosos y más difíciles del mundo.


(Todos los derechos supongo que serán de José Miguel Calatayud o de El País...)